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domingo, 8 de septiembre de 2013


RIAS BAIXAS, UN PAISAJE GASTRONÓMICO POR DESCUBRIR (2)


“Quien participa en un banquete sin conocer nada del arte culinario no puede apreciar en la medida conveniente la preparación de los alimentos que se le sirven”
Platón. filósofo griego

Continuamos viaje y relato. En esta ocasión nos separamos temporalmente de la costa para acercarnos a uno de los templos de la tapa gallega, Santiago de Compostela. Un aviso a navegantes que quieran pasar unos días en esta ciudad y dejen el coche en un parking. Parece ser que no se puede pagar con tarjeta cuando el importe supera los 45 euros, tema de seguridad me dijeron, al menos en el parking de la Plaza Galicia.


Para visitar Santiago es mejor alojarse en uno de los múltiples hotelitos / hostales del centro que, como en el caso del hotel Mapoula, te ofrecen lo mínimo necesario para descansar y asearse con un precio adecuado en el centro de esta tumultuosa ciudad. Sí, porque Santiago puede presumir de turistas, peregrinos y también, y por desgracia, de mendigos. Una cosa que sorprende es ver a supuestos peregrinos, con mochila y todo, pidiendo en cualquier esquina, sorprende y entristece.

 
Pero nuestro viaje es gastronómico, por lo que Santiago nos ofrece una gran variedad de posibilidades. Quizás la calle más popular para este menester sea la Rua do Franco, donde los bares y taperías se concentran uno detrás de otro y el viajante se vuelve loco con tanta oferta. Es por eso que destacar, se puede destacar mucho, porque hay mucho, pero para este viajero hubo ciertos sitios que no se olvidarán y puede recomendar con total confianza.

Para unas tapas rápidas, aperitivo o vermut o simplemente para hacer cuerpo antes de comer o cenar, lo ideal es acercarnos bien a la Taberna do Bispo (Rua do Franco 37) o a la Cervecería Petiscos do Cardeal (Rua do Franco 10). En ambos lugares la barra del bar es como las típicas barras vascas, repletas de pinchos que te llaman y que dudas a la hora de elegir por la buena pinta que tienen todos. Desde 1’60 a 4 o 5 euros tenemos tapas que harán despertar nuestros sentidos, como la tapa de pate de pulpo con mahonesa de pimentón (como si de una ración de pulpo feira se tratara) o los Chirretes (Chanquetes en Andalucía). También hay lugares donde por un bock te ponen una buena tapa de cortesía por lo que tanto la Rua do Franco como la paralela Rua do Vilar son las calles ideales para pasear sin rumbo ni tiempo. Obviamente no nos podemos perder el magnífico Mercado de Abastos de la ciudad en la Rua das Ameas y degustar algún producto en las tabernas cercanas.

Pero de Santiago de Compostela no puedo dejar de escribir sobre dos lugares que me parecieron magníficos, con buenos productos y buen precio. El primero es O Boteco (Rua do Franco 31). En este templo gastronómico ponen un lacón con grelos (9’50 euros) que quita el sentido y el cansancio de tanto paseo y de postre podemos pedir unas anchoas con queso tetilla gallego (5 euros) tan espectaculares como las de Santoña, sin espinas, largas y anchas y de sabor intenso que combinan de maravilla con un queso suave como es el tetilla gallego. Si después te tomas un chupito de hierbas casero (2’50 euros) ya puedes ir a echarte una siesta con toda tranquilidad.

El segundo templo gastronómico que recomiendo y al que volveré por sus productos, precio y excelente trato, es Casa Sixto, en el número 43 de la misma calle. Su escaparate ya define lo que podrás degustar dentro, variedad de marisco y pescado de la ría, que parece que saltan de las bandejas. Si tienes la suerte de hablar con la dueña, te guiará por sus platos como un guía por monumentos turísticos. Como curiosidad, me dijo que la Princesa Leticia acudió a su local y salió muy contenta, yo también. Tanto las ostras (12’90 euros 6 unidades) como los percebes (20’90 euros unos 250 gramos) son de la máxima calidad. Es el típico local donde no miras el precio de los productos, muy acorde con su calidad, porque sales satisfecho de todo, de lo comido y de lo pagado. Como me quedé degustando la comida, cerraron el local conmigo dentro y la paisana me ofreció unos mejillones, qué mejillones, y una fideua de marisco que habían hecho para ellos, los primeros pude catarlos pero lo segundo tuve que renunciar porque mi cuerpo ya no podía ingerir nada más. Una charla amena es lo más adecuado para terminar un buen festín gastronómico. Sinceramente, Casa Sixto merece la pena visitar.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Después de tanto festín, el cuerpo pide algo más normalito. Para los amantes de la comida rápida, al menos que sea de calidad. Por eso os recomiendo el Bar Galeón Raiña, en la Rua da Raiña 17, donde podréis degustar desde platos combinado a hamburguesas o perritos o simplemente un menú bien servido por 9’20 euros.

 Continuará…


martes, 26 de marzo de 2013

Solomillo hojaldrado con sorpresa

Hay días en los que entrar en la cocina es lo mejor que puedes hacer para dejar de pensar en tus problemas. La cocina relaja, te hace pensar cosas diferentes y eso es lo que ha ocurrido hoy.

Ingredientes

Solomillo de cerdo
Lonchas de queso y fiambre
Hoja de Hojaldre
Verduras
Patatas cocidas
Champiñones en láminas
Un huevo
Sal, aceite, ajo, pimienta, guindillas
Vino blanco


Empezamos preparando la salsa que va acompañar nuestro solomillo. En aceite caliente, ponemos el ajo, la cebolla, las zanahorias, el pimiento, los champiñones en láminas  y un poco de sal. Pochamos bien y le ponemos vino blanco. Le ponemos las guindillas para que le dé un punto picante. Dejamos que reduzca y le añadimos un poco de agua para que se termine la cocción de los ingredientes.

Sal pimentamos el solomillo y lo pasamos por la sartén para que se selle. Cuando esté bien tostado por todos los lados lo reservamos para que se temple. Sacamos la hoja de hojaldre. Conviene tenerla unos minutos antes fuera del frigo para que se vaya atemperando y nos sea más fácil sacarla del papel con el que viene envuelta.

En el medio del hojaldre, vamos poniendo lonchas de queso y de fiambre de tal manera que cuando pongamos el solomillo encima lo cubra por completo. Ponemos el solomillo y con cuidado lo envolvemos en el hojaldre. Hay que tener atención y sellarlo bien por los extremos y por el centro ya que de otra manera los jugos que producen el fiambre y el queso se saldrán y no quedará tan rico. Una vez envuelto, lo embadurnamos bien de huevo batido.

Ponemos el horno a 200 grados y lo dejamos que se caliente mientras preparamos una fuente y con el mismo papel donde viene envuelto el hojaldre ponemos encima nuestro solomillo ya relleno y envuelto.

Dejamos que se haga unos 30 minutos y cuando esté hecho miramos a ver si está bien tostado por todos los sitios, si no es así, le podemos ir dejando unos minutos más por donde veamos que el hojaldre no está listo.

 


Volvemos a la salsa. Una vez que todas las verduras están bien cocidas, las pasamos por una batidora y un chino para que nos quede una salsa suave. Le podemos añadir un poco de agua templada con harina de maíz para que le dé más consistencia o un poco de nata líquida que también lo espesará a nuestro gusto.


Cuando el solomillo está hecho y templado, lo cortamos en rodajas a la medida de nuestros comensales. Ponemos unas patatas cocidas partidas por la mitad y lo salseamos con la salsa de verduras que hemos hecho.

 


















Rápido, sencillo y sabroso.

sábado, 23 de marzo de 2013

Costillas con patatas

En menos de una hora podemos hacernos unas riquísimas patatas con costillas para empezar bien esta primavera que viene algo fresca de momento.

 Ingredientes

Patatas

Costillas

Cebolla, ajo, pimiento y zanahoria

Sal, aceite, curry, guindillas

Empezamos pochando el ajo, la cebolla, el pimiento y la zanahoria con un poco de sal. Mientras, salpimentamos las costillas y las freímos un poco para que el tostadito le dé mayor  sabor.

Juntamos todos los ingredientes que tenemos hasta el momento y le damos un calentón en la cazuela juntando todos los sabores. Ponemos un poco de curry y dos guindillas pequeñas para dar al guiso un toque especial.

Partimos las patatas en trozos más o menos grandes y las metemos en la cazuela con el resto de ingredientes. Removemos bien y lo cubrimos todo con caldo o agua.

Al poco tiempo de cocción veremos que sale una especie de espuma en la parte de arriba del guiso. Esta espuma suele ser de las impurezas de los ingredientes que le ponemos, es conveniente quitarla para tener un caldo limpio. Quitamos el máximo de espuma posible y dejamos cocer unos 40 minutos.

Si queremos que el caldo sea un poco más espeso, sólo tendremos que machacar unos trozo de la patata cocida e integrarlo en el caldo para que engorde.

Bien caliente, rápido y sabroso, un gran plato para empezar una nueva estación.
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Rabo de toro o lo que sea

Lo primero que se ha de decir en esta receta es que de toro, toro…bueno de vaca o de ternera a lo sumo. Es común leer en cartas de restaurantes o en carnicerías que tienen carne de toro, mentira, a lo sumo vaca vieja. El toro como ingredientes de nuestras cocinas es muy escaso porque no hay casi corridas y ya nadie labra las tierras con este bello animal de tiro. Es por eso que una y otra vez se perpetra una especie de “fraude” al consumidor cuando se nos dice y pagamos toro por lo que, en la mejor de las ocasiones, es una vaca adulta cuya carne tiene con cierto grado de maduración en frío. En una próxima ocasión hablaremos con más detalle de la carne de toro y de ciertos sitios donde aún se conserva la tradición de decir la verdad y ponernos este tipo tan sabroso de carne.

Ingredientes

Cebolla, ajo, zanahoria, tomate, puerro, pimientos

Tomillo, orégano, guindilla

2 kg de rabo

Sal, granos de pimienta, harina

Caldo de carne, Vino blanco o tinto

Paciencia, mucha paciencia

Para empezar vamos a hacer una vez más el sofrito que habitualmente echamos en nuestros guisos. Ponemos la cebolla y el ajo con un poco de sal para que sude antes, luego la zanahoria, el pimiento y el puerro todo bien picado en unas 6 o 7 cucharas de aceite.

Mientras esto se pocha bien, enharinamos el rabo y lo sellamos en una sartén para que la carne esté prieta y todos los jugos se queden en el interior. Luego echamos en el sofrito un poco de tomillo, orégano y unos granos de pimienta para que le dé el sabor y aroma a campo. Además le vamos a poner un poco de guindilla para que le dé un puntito de picante, no mucho, pero siempre alegra el cuerpo. Le vamos a echar abundante vino blanco o tinto. En su origen, este plato se hace con vino tinto. Muchos dejan el rabo sumergido en el vino la noche antes para que le de sabor, pero no es necesario. El vino que usemos, más o menos 2 vasos grandes, lo dejamos que evapore su alcohol y en ese momento le ponemos el rabo.En este punto cubrimos todos los ingredientes con caldo de carne, en su caso, si no lo tenemos, le ponemos poner agua y el ingrediente más necesario, paciencia.

Debemos dejar nuestro guiso al fuego lento entre 2 y 3 horas en la cazuela. En una olla rápida cambian los tiempos pero para mí es un atractivo que los guisos se hagan al “chup, chup” del fuego lento de toda la vida. Tenemos que vigilar que no se nos pegue por falta de líquido y si es necesario agregarle un poco. A media cocción revisamos el punto de sal.

Una vez hecho, cuando vemos que la carne se separa con facilidad del hueso, apartamos los trozos de rabo y con lo que queda tenemos dos opciones. O bien lo pasamos por un chino para que suelte todo el jugo y desechamos las pieles y restos de las verduras, o bien lo dejamos en la cazuela para encontrarnos cuando lo vayamos a comer trozos de lo que hemos puesto, al gusto de cada cual.

Si vemos que la salsa resultante está poco espesa, la podemos espesar un poco con harina de maíz disuelta en agua tibia a nuestro gusto. Rectificamos de nuevo de sal y lo acompañamos de unas patatas tipo cachelo bien hechas.

Realmente este es un plato lleno de sabor y con unas referencias olfativas y gustativas que nos trasladarán a las dehesas o al cielo. Para acompañar hemos cocido unas patatas que realmente le vienen muy bien.

 

viernes, 1 de marzo de 2013

BACALAO “RAPISA” (Rápido y sabroso)


3 piezas de bacalao y algo de imaginación para un plato completo y lleno de sabores

Ingredientes:

3 piezas de bacalao ya desalado
2 ajos
1 cebolleta
1 pimiento
1 zanahoria
3 espárragos
½ vaso de vino blanco
1 cucharada de harina
1 vaso de agua
Aceite
Sal
Cayena

Para empezar, he de deciros que he usado bacalao ya desalado del que se compra en cualquier súper, por ello la primera parte de su nombre “rapi” de rápido.

Picamos la cebolleta, los ajos, el pimiento, la zanahoria y los espárragos y los ponemos a sofreír en aceite virgen extra hasta que la cebolleta esté blanca y el resto de ingredientes blanditos. Una vez hecho esto, ponemos una cuchara de harina y la trabajamos un poco para que no queden grumos. Después echamos el medio vaso de vino blanco y lo mezclamos bien para que se vaya haciendo la salsita y evaporando el alcohol del vino. A continuación terminamos el espesor de nuestra salsa con tanta agua como queramos que esté de espesa la salsa, al trabajarla veremos la melosidad que queremos. Cuando ya esté preparada la salsa, echamos una o dos cayenas para que le de ese sabor típico que queremos y que viene tan bien con estos fríos.

Ya tenemos prácticamente el plato echo, y, amigos, no hemos tardado ni 15 minutos en todo!!!. Sólo nos queda poner los trozos de bacalao con la piel hacia abajo y cubiertos de la salsa y dejamos que se vayan haciendo 10 minutos.

En 25 minutos tenemos la segunda parte de este plato “sa”, de sabroso y sólo queda tener a mano un buen trozo de pan para mojar y a disfrutar.