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viernes, 10 de mayo de 2013

Pechuga de pollo rellena al horno

Que la cocina es fácil y en poco tiempo puedes prepararte un plato de lujo ya lo sabía, pero hoy lo he vuelto a demostrar de la manera más práctica, preparar la comida sin tener idea de lo que hacer.

Ingredientes:

Pechuga de pollo
Sal, aceite, pimienta, vino blanco
Media cebolla, pimientos de colores, cherrys, 1 patata
2 lonchas de queso de fundir
2 lonchas de bacon ahumado
hierbabuena, romero

Esta mañana me he entretenido demasiado en mi infatigable labor de buscar trabajo, para nada he de reconocer, pero cuando me he dado cuenta se acercaba la hora de comer y no sabía lo que iba a comer. Al final me ha quedado un plato tremendo, está a la vista.

Lo primero que vamos a hacer es cortar la pechuga de pollo en librillo. Esta técnica de corte es muy simple aunque requiere un poco de paciencia y cuidado. Hacemos un corte a la altura de un tercio del grosor de nuestra pechuga sin llegar al final, la abrimos y cortamos de igual manera por la mitad el resto de la pechuga quedando la misma abierta como un libro. Sal pimentamos y rellenamos con las lochas de bacon y el queso.

Cortamos la patata en forma de panadera y la pasamos por aceite sin que se haga del todo para que la patata pueda hacerse en el horno y quede crujiente por fuera y blanda por dentro.

En una fuente para el horno ponemos un poco de aceite que esparcimos de manera uniforme y encima ponemos la pechuga rellena y cerrada. Alrededor le ponemos las patatas, la media cebolla, el pimiento, en este caso naranja. A continuación le añadimos un poco de romero y de hierbabuena por encima de la pechuga y le añadimos un chorro de vino blanco y medio vaso de agua para que en el horno no se quede seco el plato y se queme.

Ya en el horno, lo dejamos a unos 180 grados media hora y cuando el tiempo termine, le damos la vuelta y colocamos los cherrys partidos en dos. Dejamos que se termine de cocinar unos 20 minutos más y emplatamos.

El resultado, ya lo podéis ver, irresistible y riquísimo.






martes, 30 de abril de 2013

Pavo al limón con tallarines a la albahaca

Esta mañana me he propuesto hacer un plato sano. Poca grasa, algo de hidratos y muy sabroso. El resultado es una experiencia mágica con toque asiático y muy recomendable para los que se cuidan no sólo en el gimnasio sino también en la cocina.

Ingredientes
Muslos de pavo
4 dientes de ajo
Perejil, albahaca, sal, aceite, harina, pimiento amarillo
Limón, Vino blanco
Tallarines no muy gruesos
Champiñones laminados, uvas pasas, jamón picado, media cebolla

Comenzamos con el pavo. Primero lo enharinamos y lo pasamos por la cazuela hasta que quede dorado. En el mismo aceite vamos a poner, el ajo bien picado, un buen puñado de perejil, el pimiento en trozos pequeños, el zumo de uno o dos limones y un poco de sal.
Mientras que se pocha bien todo el conjunto, nos ponemos con la pasta. La cocemos en agua hirviendo con sal unos 14 minutos, vamos comprobando la dureza de la pasta para que no se nos cueza demasiado. Una vez hecha, la retiramos y en la misma cazuela ponemos la cebolla bien picada, el jamón picado, las láminas de champiñón y le damos unas vueltas. Cuando la cebolla blanquee, le ponemos el vino blanco y la albahaca cortada muy fina, un poco de sal y dejamos que se vaya haciendo el champiñón. Unos minutos será suficiente.

Cuando el champiñón está y hecho le añadimos la pasta y las uvas pasas y le damos vueltas para que todos los sabores y olores se vayan integrando y el acompañamiento al pavo está listo.
Volvemos a la cazuela del pavo. Cuando se haya pochado todo lo que hemos puesto, introducimos los muslos de pavo y lo cubrimos con agua o caldo. Yo he usado el caldo sobrante de la cocción del codillo del otro día, con el toque de romero está muy rico. Lo dejamos unos 20 minutos vigilando que quede blando y montamos el plato. Es recomendable ir pinchando los muslos de pavo para comprobar su cocción ya que de otra manera podemos correr el riesgo que el pavo se quede duro. Es una carne más bien dura que necesita una elaboración más paciente.

 
Realmente no he tardado más de media hora y tengo un plato excelente y muy sano, aconsejable para todo tipo de paladares.